FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de Predicación: Marzo 23 al 27 - 2026
UNA DIFÍCIL ELECCIÓN
Textos base: Dt 30,15; Gal 5, 16- 25
Objetivo
Elegir entre los dos caminos que Dios nos presenta: camino de libertad o camino de esclavitud
Introducción
La palabra “camino”, atraviesa toda la Biblia, la mayoría de veces indicando que siempre podemos elegir entre dos caminos; Gálatas nos presenta las obras de la carne, y el “fruto” del Espíritu. Aunque de hecho, el hombre ya ha sido redimido y el Espíritu ya le ha sido dado, sin embargo permanece en él la triste posibilidad de volver a ser carne, es decir hombre natural, decaído, dominado por el propio egoísmo que pone todo idolátricamente, en referencia a sí mismo.
Desarrollo
El Espíritu Santo ayuda al creyente a liberarse de esta fuerza radical negativa y lo hace capaz de adherirse a la ley fundamental de la vida, que consiste en abrirse a Dios y a los hermanos, orientando la propia existencia según los criterios del amor. El cristiano que está “llamado a la libertad”, puede permanecer en gloriosa condición filial sólo gracias a la intervención del Espíritu Santo, que es garantía y principio activo de libertad. La exhortación de san Pablo invita a caminar según el Espíritu y no según los deseos de la carne. “Despójense, en cuanto a su vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias, renueven el espíritu de su mente, y revístanse del Hombre Nuevo, creado según Dios” (Ef 4, 22-24). Las obras de la carne se oponen al obrar del Espíritu Santo. Son pasiones desordenadas, sin control: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, ambición, divisiones, rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes.
En cambio “El Fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí. Los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus apetencias y pasiones” (Gal 5, 19-24). El amor es el centro del mensaje de Jesús, es lo que conecta al Padre con el Hijo, el Espíritu es el soplo sagrado, el vínculo de amor que insuflan en la Iglesia. Es el camino para que los frutos se manifiesten deseando el bien de los demás.
Definición de algunos Frutos:
Alegría: es la bandera del Espíritu Santo cuando permitimos que se arraigue en nuestras vidas. Paz: en hebreo “Shalom”, es lo que Dios quiere para su pueblo y significa florecimiento a todo nivel. El Espíritu es integración, provoca unidad en mi interior y aunque tenga problemas tengo armonía. Paciencia: significa que nos domina el amor, lo vivieron muchos Santos que soportaron los defectos ajenos. Benignidad: es amabilidad, gestos pequeños que surgen del amor. Generosidad: dar lo que tengo, como Dios es generoso con su amor. Dominio de sí: tener control de mis pasiones y preocupaciones para ser un vínculo de amor a los demás.
Conclusión
En nuestra vida estamos siempre tomando decisiones. Algunas veces nos dejamos llevar por “las obras de la carne” que rompen y dañan la unidad de la familia, de la comunidad y la propia vida. No nos detenemos a escuchar la voz del Espíritu Santo que nos da la gracia del fruto del amor. Los dos caminos nos presentan una alternativa para revisar constantemente nuestras decisiones, tomando el camino del Reino de Dios que nos indica Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). Camino que nos llena de su amor, que nos bendice con su Espíritu Santo, y nos da la paz en el corazón y la alegría de poder vivir una nueva vida.
Taller
- Al final del día examinar la conciencia y preguntar: ¿Cómo estuve hoy respecto al amor?
- En cada oportunidad, ¿hago el bien al otro?
- ¿Me esfuerzo por recorrer el camino del amor?
Textos de apoyo
Mt 22, 34-39; Col 3, 5-17; 2 Cor 5, 16-21; Santiago 5, 19-20; Prov 2, 8-13.