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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN- Asamblea familias

Septiembre 28 – 2016

AMAR ES ACERCARSE AL OTRO

Lc 10, 25-37

 

Objetivo

Ayudar a levantar a los miembros de la familia, para salir de sus egoísmos y salir al encuentro de quienes nos necesiten. A pesar de los problemas y las dificultades, la familia cristiana debe ser una buena noticia para otras familias.

Salir de sí para ir a otros es un tesoro que toda  familia debe vivir y hacer resplandecer como una realidad bella y apasionante.

Desarrollo

Cada miembro de familia debe ser un “buen samaritano” con su prójimo, porque“Acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.” (Lc 10, 25-37). Cuando alguien hace una obra de caridad, como dar una ofrenda, ayudar a alguien en un aprieto económico, dar trabajo a alguien…se dice de él que es un buen samaritano.

Tres desafíos que enfrenta la familia hoy.

Son desafíos del mundo contemporáneo que no le permiten al ser humano ser buen samaritano ni de su propia familia.

1. Desafío existencial

Reside en las dificultades de formar y de ser una familia. Es una dificultad que se refiere  sobre todo a los jóvenes, que dudan y son incrédulos respecto a que formar una familia sea una vocación y que sea posible formar una relación para siempre. El hecho de que muchas parejas no cuentan con la ayuda de Cristo en sus vidas ni en la vida de pareja y por ello no logran relaciones estables y duraderas, hace que las nuevas generaciones crean que no es posible un vínculo indisoluble para siempre. Hoy en día, muchos hombres y mujeres que han crecido en un contexto donde todo es de “usar y desechar”, de tal forma que hasta las relaciones humanas parecen destinadas a una especie de caducidad como si fueran alimentos envasados; tienen miedo al compromiso, a la entrega y sobre todo tienen un concepto errado sobre la profundidad del significado del amor. Lo han reducido a la pasión o al romanticismo y por eso elimina de su horizonte el proyecto de una vida conyugal  indisoluble.

2. Desafío social

Pensemos qué significa para una familia hoy, vivir en una gran ciudad o peor, en la periferia, en una sociedad cada vez más compleja y estresante, con un ritmo de vida frenético, las grandes distancias que debemos recorrer, la contaminación del aire, la mala calidad de algunos alimentos. Pensemos en la dimensión laboral, en quienes se encuentran sometidos a horarios extenuantes, a esfuerzos inauditos o en los que no tienen empleo. Todas estas cosas se convierten en obstáculos para la vida familiar.

3. Desafío antropológico

Es un desafío cultural y espiritual de grandes dimensiones que hunde sus raíces en la historia del siglo pasado. No es casualidad que el papa Francisco haga mención, en muchas ocasiones, a la humanidad herida y a la iglesia como hospital de campaña. Estamos llamados como iglesia a curar todas estas heridas interiores de hombres y mujeres que se enfrentan a un ateísmo, no solo anticristiano sino, sobre todo antihumano. Vivimos en la sociedad del bienestar, basada en la nueva apostasía del dinero que produce avaricia y rompe cualquier tipo de relación humana, que tiene como consecuencia una cultura de la apariencia  y es también una cultura del tener que quiere transformar cualquier deseo en un derecho, justificando cualquier cosa para lograrlo.

Todos estos desafíos se convierten en una cultura que es hostil frente a la familia. Es una cultura que ve la familia como una realidad antigua, arcaica, como lugar de opresión y represión. Este es el resultado de una mentalidad individualista que se ha enquistado en la sociedad y la está carcomiendo por dentro. Esta mentalidad pretende quitar la estructura de la familia natural- entre hombre y mujer abierta a la procreación y al amor de Cristo – y propone una serie de instituciones pseudo familiares, presentadas como signo de progreso social.

Sin la familia la sociedad está destinada a romperse en millones de individuos solos y aislados, con escasos lazos sociales.

La solución a esta serie de desafíos es, entonces, el anuncio alegre y misericordioso del Evangelio, con parejas que, llenas de coraje y valor se comprometen a llevar una vida juntos en el amor, con la ayuda de Cristo reinando en su vida de pareja y de familia; parejas que se prometen, maduramente, un amor para siempre, yendo heroicamente en contracorriente de la sociedad actual y este “amor para siempre” será lo que salvará al mundo.

Conclusión:

Nuestra sociedad cambiará por el testimonio de muchas parejas que, con la presencia viva de Cristo actuando en ellas, mostrarán la belleza que hay en la entrega libre y verdadera del para siempre, en el amor de donación, exclusivo, indisoluble y por el hallazgo de un amor que no se reduce a la química, al placer o al mero sentimiento, sino que da cuenta del misterio que existe en la profundidad del ser humano; un amor que brota libremente, pero que se forja cada día en la voluntad y en el entendimiento. Estas parejas y familias serán el buen samaritano que se acercarán a muchas otras para darles de ese Amor que reina en ellos y en sus familias.

Taller:

¿Qué lugar ocupa Dios en la vida de tu familia?

¿Es Cristo una presencia viva que guía tus acciones y las de tu familia?

Bibliografía

Conferencia Episcopal de Colombia, Cartilla: semana por la familia, familia hogar de misericordia, catequesis # 5.