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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN

 

Septiembre 21 - 2016

BUSCANDO LA UNCIÓN

Objetivo:

Concientizar a los participantes de la necesidad de buscar la unción del Espíritu Santo para servir de una manera mucho más eficiente y eficaz, en la voluntad de Dios. Así nuestra vida de creyentes será una bendición en la familia, la sociedad y la iglesia.

Introducción:

El Señor nos llama a servirle y como buen padre nos da todo lo que necesitamos para ello. Nos equipa y nos capacita para que podamos hacer su voluntad sirviéndole en nuestros hermanos. Este equipamiento que no es conocimiento ni fuerza humana es la unción poderosa del Espíritu que se derrama sobre nosotros cuando buscamos y vamos detrás de esa unción.

BUSCANDO LA UNCIÓN

“Luego el Señor bajó en la nube y le habló a Moisés; tomó una parte del Espíritu que estaba en Moisés y lo puso en los setenta ancianos. Cuando el Espíritu descansó en ellos comenzaron a profetizar; pero esto no volvió a repetirse.”  (Números 11, 25).

El libro de los Números, nos relata una serie de acontecimientos que le suceden al pueblo de Israel de camino a la tierra prometida, en el cual encontraron obstáculos y muchas dificultades.

Y Moisés, quien conducía al pueblo no fue la excepción y se queja ante el Señor de tener que soportar la carga solo “¿acaso he parido yo a este pueblo para que tenga que aguantarlo? Ya está bien de oír críticas y de aguantar revueltas. ¡Mejor la muerte que tener que soportarlos!"

En el relato aparecen en escena 70 ancianos que participan del espíritu de Moisés, y tienen asignada una misión y para ello es muy importante la unción que Moisés les transmite y le dice a Josué “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!" (Números 11,  29).

Por medio del relato de Números 11, nos damos cuenta que ya el Espíritu del Señor se movía sobre aquellos que eran designados para un servicio especial como los 70 ancianos que recibieron la unción que ya poseía Moisés.

¿Pero qué es Unción? Unción viene del latín ungere, ‘untar’, es el proceso de embadurnar con aceite perfumado, leche, grasa animal, mantequilla derretida u otras substancias. Es derramar algo sobre alguien y está presente en los rituales de muchas religiones.

En el Antiguo Testamento, Dios ungía para un servicio especial, por ejemplo David, fue ungido con aceite por el profeta Samuel cuando Dios le reveló que Él lo había elegido para ser rey de Israel. (1ª. Samuel 24,6).

En la biblia no se encuentra una definición o explicación de lo que es la unción, sin embargo se habla mucho de ella, hasta los objetos, instrumentos y mobiliario del templo eran ungidos.

Para qué sirve la unción

Cuando se ungía a una persona se hacía ceremonialmente; en sí este acto era la confirmación de un llamado a algo especial, como en el caso de Saúl y David a quienes el Señor eligió para ser reyes de Israel.

Aarón hermano de Moisés fue ungido cuando le nombraron sumo sacerdote (Lev 8,12). Es decir que para realizar el trabajo de Dios, todo servidor necesita de la unción del Espíritu por medio de la cual vemos las manifestaciones del poder de Dios obrando a través tuyo para lograr todo aquello para lo que te escogió.

La unción pues, es el equipamiento que nos da el Señor para poder realizar su obra por medio de nosotros.

¿Para qué nos  da Dios la unción?

En Cristo se cumplió la función sacerdotal y cumplió a cabalidad y totalmente la misión para la que vino a la tierra.

Antes de que Jesús comenzara su ministerio, fue ungido, “cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él”.  (Hch. 10,38).

También a nosotros Dios nos da la unción para que sirvamos de manera efectiva y sobrenatural.

¿Cómo mantener la Unción?

Quizás por mucho tiempo hemos tenido que depender de nuestras propias fuerzas para realizar cosas que nunca se compararían a las que podemos hacer cuando tenemos la unción del Espíritu Santo.

Lo que es imposible hacer en nuestras propias fuerzas, llega a ser posible cuando lo hacemos bajo la unción.

Pero… para mantener esa unción es necesario:

  • Mantener una íntima  relación con Dios, estar permanentemente en una intensa comunión con Su Espíritu Santo, alejarnos del pecado que nos separa de Dios y al estar separados de Dios, Su poder no podrá fluir a través de nosotros.

Un ejemplo, si requieres utilizar un electrodoméstico, obviamente necesitas energía, electricidad para que funcione, si no está bien conectado no pasará nada de corriente, ni siquiera un poquito, igualmente sucede en nosotros con la unción, necesitamos estar bien conectados al Espíritu Santo para recibir su fuerza, pues no podemos estar medio conectados, ya que igual no funcionaría la unción por medio de nosotros, pues no habría una fuente de poder.

  • Vive tu vida en el Espíritu Santo, medita su Palabra permanentemente, ora incesantemente, adóralo continuamente con tu estilo de vida, se un adorador en espíritu y en verdad (Jn. 4, 24), ofrece alabanza, silencia tu corazón, apacigua tus pensamientos y permite que Dios te hable.
  • Da testimonio del poder del Espíritu en tu vida y comparte con otros las experiencias que tienes con el Espíritu Santo
  • Mantente en comunidad y no como rueda suelta. El Espíritu Santo siempre tiene un orden para todo y nosotros, como seres humanos necesitamos de los hermanos, de la comunión con ellos para hacer comunidad e Iglesia.
  • Evitemos malgastar el tiempo, a veces se nos va en cosas efímeras, poco productivas, mucha televisión, actividades que no dejan cosas buenas.
  • Sujétate y respeta toda autoridad.
  • Capacítate, ya que cuando nos capacitamos, nos fortalecemos y nuestra vida  preparada es más fuerte que una endeble intelectualmente

El propósito de la unción

Recuerda que El Señor nos entrega su unción con objetivos específicos, y para usarla a beneficio de los demás. “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1ª. Cor 10, 24).

El profeta Isaías nos dice que el propósito de la unción es quebrar el yugo y librar a la gente (Is 10, 27).

Debido a que "el Hijo nos hace libres" (Jn 8:36), es bueno concluir que todo hecho en la vida del creyente debería, de una manera u otra, ayudar a liberar al prójimo. No ponerles más cargas, ayudarles a salir de la esclavitud, ayudarles a entender la verdadera libertad de la que el Señor les ha provisto.

Tú eres un ungido(a)

“Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento”. (1ª. De Juan. 2:20)

El verdadero conocimiento es el que viene del Espíritu, el que hace que permanezcamos fieles a esa sabiduría y no a la filosofía y al conocimiento humano.

Es el que hace que como ungidos, sirvamos usando nuestras habilidades, guiadas por el Espíritu Santo para anunciar el Evangelio de una manera diferente, haciendo que la Palabra produzca tal impacto que lleve a los cautivos a la libertad.

El Salmo 92 es precioso y en el versículo 11 dice: “Pero a mí me das la fuerza de un toro salvaje y me unges con óleo purísimo”(Salmo 92, 11).

Aquí hay una promesa maravillosa para sus ungidos. Recordemos como es el búfalo, (toro salvaje) es un animal de mucha fuerza y de gran tamaño, es muy veloz y la promesa es que Dios aumentará nuestras fuerzas para seguir luchando y lograr cosas sorprendentes.

Dios siempre cumple sus promesas

No es en vano serle fiel al Señor, Él siempre cumplirá sus promesas a los que unge: “Pide lo que quieras que haga por ti”, Elías le dice esto a Eliseo porque éste se mantuvo firme. Aunque Elías le decía que se quedara y no fuera con él, aunque los demás lo desanimaban, aunque tuvo que recorrer largas distancias y vivir en incertidumbre, perseveró, mantuvo su compromiso y su rendición al servicio y no abandonó a Elías, y finalmente recibe la promesa.

Ser fiel y perseverante no es tan fácil hoy en día, sin embargo es lo que determina nuestro futuro eterno.

Cuando anhelamos la unción y caminar bajo la dirección del Espíritu Santo edificamos el Cuerpo de Cristo y vamos viviendo más fuertemente  la experiencia de Jesucristo y estando en constante comunión y permanente contacto con Él, en el Espíritu, recibiremos sus dones y carismas.

Cuando somos elegidos y ungidos por Dios, también por medio de Su Espíritu, somos investidos de poder para realizar nuestra misión. La unción es para todos los que creemos.

En Jesús estaba la unción por el Espíritu Santo (Lucas 4,18; Hechos 10, 37-38) La unción que hemos recibido de Jesús es por medio del Espíritu y Él nos ha provisto de la misma presencia del Espíritu Santo y el mismo poder para que le sirvamos, el mismo poder que Él tuvo para su ministerio.

“Recibirán poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo y serán mis testigos…”

Conclusión

El Dios todopoderoso es quien nos unge con su Espíritu Santo, Él quiere revestirte de su poder, renovar en ti la unción para que le sirvas con mayor eficacia, para llevar a cabo tu misión, Él multiplicará tus fuerzas como las del búfalo y te ungirá con aceite fresco.

Conscientes de que el Espíritu Santo está siempre con nosotros, mientras vivamos en estado de gracia santificante, debemos pedirle con frecuencia la luz y la fortaleza necesarias para llevar una vida santa.

TALLER

En quietud ruégale al Espíritu que te llene de su unción. Dile cuanto la anhelas para servirle con humildad y darle la gloria al Padre que está en los cielos