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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE FORMACIÓN

 

GUÍA DE PREDICACIÓN

Mayo 3 / 2017

Él nos hace piedras vivas para construir su iglesia

(Efesios 2, 19-22; 4,22-32).

 

INTRODUCCION

En la carta de San Pablo a los Efesios, los creyentes unidos a Cristo muerto y resucitado son miembros de su cuerpo, y solo de Él, como cabeza vivificante reciben su nueva vida.                                                                                                                        

OBJETIVO

Reflexionar sobre nuestro compromiso y responsabilidad con la Iglesia Cuerpo de Cristo, pues como piedras elegidas debemos ayudar en la construcción de la comunidad, espacio de Salvación.

PIEDRAS QUE AYUDAN A EDIFICAR LA MORADA DE DIOS

A través de la historia el ser humano ha construido su casa con diferentes materiales: barro, madera, ladrillo y piedra, las construcciones que han soportado el paso de miles de años son las de piedra. Las pirámides de Egipto y muchos templos de oriente, construidos en piedra, tienen más de 4.000 años.

Los temas de la construcción ocupan gran lugar en la Biblia, construir es un deseo natural del hombre del que Dios hará uno de los ejes de su designio de salvación. El hombre toma la piedra y le da forma para construir, es sólida, duradera y pesada. Es signo de fuerza y protección.

Edificar se dice tanto de una familia como de una obra, el que opera esta construcción es Dios, la presencia divina es indispensable para que la obra no fracase. Salmo 127, 1. “Si el Señor no construye la casa, de nada sirve que trabajen los constructores”;

El pueblo de Israel desechó la Piedra que Dios puso como base del pueblo. La Piedra angular desechada es Jesucristo Templo santo, él es también su constructor, el edificio de su Iglesia es obra suya. Cristo escoge los materiales y los pone en su lugar; pone a Pedro como base y da a cada uno su puesto y su ministerio. Siguen construyendo los Apóstoles y santos fundadores de la Iglesia, cimientos de ella y nosotros también como piedras vivas unidas a Cristo.

Bajo la acción de Cristo el cuerpo entero se construye; la tarea de edificar la Iglesia no es solo de Profetas, Evangelistas y Pastores, sino de todos los que son el campo de la edificación de Dios que toman parte activa en ella. 1 Cor.3-9

Para ser integrados en la construcción de la Morada de Dios, necesitamos una forma especial, forma que Dios nos va dando en la medida en que se lo permitamos y dispongamos el corazón para que Jesucristo nos transforme por medio de su Santo Espíritu.

Nos edificamos en la Comunidad, es allí donde Dios nos pule sacándonos del egoísmo para salir en función del otro. En la comunidad conocemos la imperfección de los ángulos que no encajan en la construcción; por todos lados nos uniremos a las otras piedras acomodándonos a ellas y ellas a nosotros. Estas piedras son los miembros de mi familia, mi hogar, mi trabajo y mi comunidad.

En esta carta a los Efesios en el capítulo 4 San pablo nos exhorta y nos muestra las características y comportamientos que debemos tener para ser “Piedras Vivas” con UNA NUEVA VIDA EN CRISTO despojándonos de la vida anterior, revistiéndonos del ser nuevo creado según la imagen de Dios “Que nos eligió de antemano para ser sus hijos por medio de Jesucristo. Ef. 1,5 “Por lo tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo.” 2 Cor 5,17.

Algunas ayudas para  ser las piedras vivas que el Señor quiere.                              

Veamos:

  • Decir siempre la verdad.
  • Si sentimos ira contra alguien, no actuar bajo esa ira pues se agrava la situación y el pecado nos acompañará hasta en el sueño.
  • “No salga palabra dañosa de nuestra boca, sino que nuestras palabras siempre ayuden a edificar al otro”. Meditemos sobre nuestro lenguaje cotidiano: nos acostumbramos a las palabras negativas, descalificadoras, groseras o excluyentes para nosotros mismos y para los demás.
  • “No entristecer el Espíritu santo con el que hemos sido sellados”. Le entristece todo lo que hagamos que obstruya los canales de la gracia en cada uno de nosotros, pues esto redunda en perjuicio para la unidad del cuerpo de Cristo.
  • “Toda amargura, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros”.
  • “Sed amables entre vosotros, compasivos, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo”.

Taller:

  1. ¿Estoy permitiendo que el Señor me pula para que la construcción de su cuerpo quede bien trabada?  (¿Me estoy dejando moldear?)
  2. ¿Qué actitudes negativas debo dejar?
  3. Leer la carta a los Efesios.

 

Bibliografía:

Vocabulario de Teología Bíblica. Xavier León Dufour.

Comunidades Primitivas. P. Diego Jaramillo.

Biblia de Jerusalén. Carta de san Pablo a los efesios.