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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación

Semana del 19 de Octubre, 2022

¿Qué nos fata para alcanzar la vida eterna?

(Mc 10,17-23)

Objetivo

Profundizar en nuestra propia realidad para descubrir la dinámica de Jesús al enseñarnos el camino al Padre.

Desarrollo

Tenemos aquí a un joven que viendo a Jesús corre a su encuentro. Seguramente ha oído hablar de Él, lo reconoce como alguien con autoridad (Mt 7,29) y por eso se postra ante Él. Sabe que es la única persona que puede responderle su gran inquietud, su deseo de alcanzar la más alta meta. Este hombre no pide sanación ni para él ni para otros, su inquietud es mucho más profunda: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?”

No es una pregunta vaga: ¿qué debemos hacer o qué hay que hacer?, el joven habla en 1° persona, “qué debo hacer” (mi proceso es mío y nadie lo puede vivir por mí) él realmente quiere alcanzar la meta, quiere llegar al Padre.

Jesús le responde diciendo que debe guardar los mandamientos y le enumera algunos, pero el joven con cierta desilusión le dice que desde pequeño ha guardado todo esto; como quien dice, en esto no hay novedad para mí, debe haber algo más que yo debo hacer, siente que debe haber algo más pero no sabe qué.

Dice el texto que “Jesús lo miró y lo amó”. Era un hombre íntegro, con ansias de santidad, de subir más alto y creyó que estaba listo para eso. Entonces Jesús le dice “Aún te falta una cosa”. El joven se emociona, era lo que estaba esperando, iba a saber el secreto, eso que le faltaba a su vida para alcanzar sus altas metas.

Jesús continúa diciéndole: “ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, así tendrás una riqueza en el cielo, luego ven y sígueme”. Esta frase de Jesús paraliza su deseo, viene la gran desilusión, su mirada se nubló, se entristeció profundamente su corazón y podríamos decir que el joven entra como en un duelo. Acaba de perder su gran meta, su deseo de llegar muy alto; la riqueza que poseía pudo mucho más que la oferta de eternidad que le hizo Jesús.

Jesús le invitó a un desprendimiento total de sus posesiones por un motivo muy superior: seguirlo a Él que es el camino al Padre. Con el corazón y las manos libres se puede seguir mejor a Jesús y hacer lo que Él nos diga sin temor a nada.

Hay una frase muy sabia que dice: “Cuando nos morimos dejamos todo lo que poseemos y nos llevamos solo lo que dimos”. Como invitándonos a disfrutar de las cosas que tenemos sin apegarnos a nada material, pero tampoco a otra clase de riquezas como pueden ser el poder, el prestigio, un gran conocimiento, etc.

¿En qué sentido entonces, la riqueza impide el seguimiento a Jesús?

¿Cuáles son aquellas riquezas (apegos) que te están impidiendo un seguimiento radical a Jesús? Dinero, poder, buen nombre, creencias…

¿Qué sientes que el Señor te está pidiendo en esta Palabra?

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NOTA: Tomado de la lectio Divina del Evangelio de Mc 10,17-27 del padre Fidel Oñoro Consuegra. Sacerdote de la congregación de Jesús y María