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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación

Semana del 30 de Noviembre – 2022

Una doctrina expuesta con autoridad

Mc 1, 21-28

Objetivo

Cuestionar nuestra coherencia de vida a partir de la lectura de este texto en el Evangelio de san Marcos, y quizá comprender por qué pensamos que no tenemos aún autoridad para enseñar y predicar la Palabra de Dios y quizá nos ayude a entender un poco la falta de obediencia de alguno de nuestros hijos.

Desarrollo

Después de ser bautizado en el Jordán, el Señor inaugura su misión en la sinagoga de Cafarnaún y nos dice la Palabra “Y se puso a enseñar”.

Rápidamente la gente se da cuenta de que tienen frente a ellos un maestro diferente. Seguramente habían pasado muchos otros maestros por esa misma sinagoga, pero Éste, se decían, habla con autoridad; eran palabras que llegaban al corazón.

Esa autoridad, para los que escuchaban, no estaba tanto en la belleza de sus palabras o de su doctrina, sino en la coherencia entre lo que Él decía y vivía.

Toda doctrina será mucho más convincente y generará más procesos de cambio si quien la expone tiene un testimonio de vida coherente con lo que dice, con lo que enseña. Es decir que las palabras de quien habla coincidan con lo que está viviendo. Esto toma especial relevancia en la vida familiar en la relación padres e hijos, pero también en todo el ámbito familiar. Si queremos que nos escuchen debemos ser coherentes en nuestra vida.

¿Coherencia con qué o con quién?

  • La coherencia de vida del cristiano está dada por el seguimiento a Cristo y a Cristo le conocemos en su Palabra.

¿Quién nos ayuda a vivir en coherencia?

  • El Santo espíritu de Dios. Él es quien nos da la fuerza y la gracia para hacer vida la Palabra, que a su vez es lo que nos hace ser coherentes entre lo que decimos, pensamos y hacemos.

La Palabra de Jesús tiene tal fuerza, tal autoridad, que hasta los demonios le temen. (Vr 24) También nosotros necesitamos esa fuerza y autoridad para luchar contra todo lo que se opone a la vida en Cristo a la que estamos llamados.

Conclusión

Jesús te está invitando hoy a evaluar el peso de tus palabras, no tanto porque sea un discurso fluido o de contenido importante y novedoso que logre mover sentimientos, si no por cuanto esté cargado y conectado a una vivencia personal capaz de mostrar con la vida lo que enseñas con tus palabras.

(Tomado de la Lectio Divina del padre Fidel Oñoro Consuegra, evangelio según san Marcos capítulo 1 versos 21 al 28.)